1/09/2012

Capítulo 8!



You talk to me as if from a distance


And I replay with impressions chosen…


From another time


--Brian Eno.

April estaba acurrucada en un fuerte y suave pecho, con un inconfundible olor que la adormilaba y enamoraba. Caleb por su parte estaba dormido en los cabellos con el suave aroma que tanto le encantaba, miel, muchísima miel. La pareja se encontraba en un profundo sueño, en el gran sillón de la enfermería. Y, ¿Cómo no se iban a dormir, si habían pasado cuatro horas esperando por una noticia que… no llegaba?

La noche era fría, como el pasillo en donde se encontraban. Pareciera que el mundo entero se había enterado de la operación de Gabe, debido a que, el silencio emanaba en todo el pueblo. Nadie hablaba, nadie hacia ruido, todo el mundo dormía, tranquilos en sus acogedoras casas, a excepción de los doctores en la sala de operaciones.

 La operación estaba muy complicada, ya eran las 11:00 de la noche, y no habían logrado terminar con el brazo de este paciente tan extraño. La bala estaba enredada entre el tendón del músculo, haciendo muy difícil sacar la gran bala, de lo que suponían ellos había sido de una metralleta. Si hacían un movimiento en falso, podían dejar a Gabe sin posibilidad de mover el brazo y la mano derecha. Estaban sudando; perder a una persona era una cosa, pero perder a un alquimista era lo peor que les podía ocurrir, no querían esas consecuencias… Sin duda no las querían, tenían que salvar a este muchacho.

—Pásame las pinzas con el bisturí, sostén el tendón B.4 y corta el pellejo cerca del R.9—indicó la doctora a uno de sus asistentes. Con las pinzas en mano, trató de sacar la bala, ésta impulsada por la herramienta, salió un poco a la superficie. El objeto estaba resbaladizo, y cada vez que las pinzas lo tocaban se deslizaba  de ellas, haciéndole el trabajo más difícil.

—Mary, mete la mano ahí. Sí, perfecto— dijo mientras movía un poco más la bala. Con un pequeño empujón, está logró salir del tendón como si fuese impulsada con un cohete. Todos en la sala suspiraron aliviados, por lo menos ya no había bala, ahora solo tendrían que sanar el tendón y estarían listos.

Empezaron a sanar el músculo lastimado, pero, había un problema…. ¿Por qué estaba tan inflamado?


Caleb abrió los ojos mientras se acostumbraba a la luz de la sala, aturdido; bajó su mirada para ver la hermosa cabellera de April debajo de él. ¿Qué hora era? Se fijó cuidadosamente en su reloj para no despertarla. 11:30 de la noche.

Era muy tarde, demasiado tarde para su gusto. Mañana tenían que venir a la Academia temprano, y desvelarse no era una opción, pero no podía levantar a April, se veía tan cómoda, y no iba a ser tan ingrato. Decidió quedarse en la misma posición mientras esperaba que pronto saliera alguien con noticias.

Dos minutos después sonó por todo lo alto la canción “Don’t stop ´til you get enough” de Michael Jackson. Con un salto, ella se despertó. Trató de estabilizarse un poco y miró hacia su alrededor, para luego ver el rostro de Caleb, divertido por su reacción. Instintivamente, ella se llevó la mano al bolsillo y sacó su celular para contestar a ¿Quién más? Scarlet…

—Perdona, es Scar— dijo April mientras se alejaba para contestarle a su mejor amiga.

—Tranquila—contestó él mientras se relajaba en el sillón.

—Hola, Scar, ¿Cómo es…

—¡Aprilynne Skye! ¿Se puede saber donde estás a estas horas de la noche señorita? No trates de negar que no estás en tu apartamento, porque sé que no lo estas, te llamé allí y no contestaste. ¿Qué estás haciendo? ¿Estás de contrabando? O lo que es peor…—Scarlet hizo una pausa dramática, y se llevó una mano al pecho al otro lado del teléfono— ¿ESTÁS EN UNA FIESTA CON ESE SEXY DE AYER Y NO ME LLEVASTE? ¡Oh Dios! ¡Desfalleceré, esa es la peor desacatación del reglamento de mejores amigas para toda la vida, niña! Me decepcionas, linda. Yo que pensaba que…

—¡Scarlet! ¿Pero qué te pasa estos días?, hablas más que un bebé después de aprender a hablar. No estoy en ninguna fiesta, y obviamente te hubiese llevado. Además, ¿A ti qué? ¿Ahora eres mi mamá? ¿Para qué llamaste al apartamento? Es más ¿Para qué estas llamando? Ayer te mande un correo…

—Sí, sí. Ya sé que me enviaste el correo, y ya lo respondí, pero recuerda que cumples años el domingo, mi pequeña ragazza. Y eso no se planea por correo, ¿Qué vas a hacer el domingo? ¿Cómo lo vas a celebrar? Vas a estar sola ¡SIN MI! Sé que lo pasarás fatal… Si quieres contrato a unos chicos para que lleguen en la noche a tu apartamento y…

—¡No Scarlet! ¡Ni se te ocurra hacer una cosa así! Ni siquiera me acordaba de que cumplía años el domingo, no sé qué haré para ese día, seguro tendré que venir a la Academia… No lo sé, luego te diré, cuando averigüe bien.  ¿Cómo van las cosas por allá? ¿Ya decidiste a que Universidad irás?— preguntó April, tratando de cambiar el tema. Si bien, amaba a su amiga, ella era sin duda una de las chicas más locas que había conocido en su vida.

—Más te vale decirme, señorita. Acá, todo bien. Aún estoy debatiéndome entre la Universidad de Washington o Lincon. Aún no lo sé… ¡Por cierto! Ayer hable con tu madre, dice que no la has llamado en estos días. Deberías llamarla, se le ve muy triste sin ti.

—Sí, debo llamar a mamá. Mañana sin falta la llamaré. Tómate tu tiempo con la Universidad, Scarlet. Pasarás varios años de tu vida en ellas. — April se volvió para mirar a Caleb. Estaba totalmente concentrado en la puerta de Emergencias, como si pudiese atraer a la doctora con una sola mirada.

—Sí, sí, sí, no te pongas regañona. Oye, aún no me has respondido que haces fuera de tu apartamento, y tampoco si estás con…—Mas April ya no la escuchaba, tan solo darle una mirada a Caleb y ya no podía oír lo que había a su alrededor. Estaba muy pálido, se le veía demacrado, y tenía una pequeña cicatriz en la mejilla que lo hacía ver tremendamente sexy, pero claro… ¿Cuándo no? Como si él sintiera que lo estaban contemplando, giró su cabeza, para encontrarse con la mirada de ella. Por su rostro cruzó una sonrisa arrogante, consciente de que ella no podía quitarle los ojos de encima y, de que además, había dejado a Scarlet hablando sola.

—¡HEY! ¡TIERRA LLAMANDO A APRIL! ¿Estás con él no? Seguro que en este momento no me hablas porque te quedaste mirándolo como bruta…—Scarlet esperó a que April contestara, y al ver que no lo hacía, usó su última táctica— ¡LIBROS!

— ¿Libros? ¿Cuáles?— preguntó ella sorprendida. ¿Qué había dicho Scar? Ahh si… ¿Le había dicho bruta?

—Ningunos, tonta. Es que no contestabas. Ahora responde ¿Tenía razón no?

—Sí, sí. Tenías razón, me quedé embobada. ¿Qué comes que adivinas, corazón?

—¿Yo? Solo Dios sabrá que es lo que me da mi mamá. Creó que me quiere envenenar, pero al parecer solo me está dando súper poderes para conocerte como la palma de mi mano. Ahora, ¿Qué haces con él? Mira que si eres una pichonzuela. Me imagino la escena. Los dos; solos, en una cena romántica, bajo la luz de la luna, y con unas cuantas velas. Entonces se ríen, y él se acerca a tu rostro para besarte. ¡ESE BESO TAN ESPERADO! Y cuando sus labios se van a rozar… ¡Suena el teléfono! Y ¿Quién será la hermosa chica que llama? Pues nada más y nada menos que… Redoble de tambores, por favor—Scarlet hizo una muy buena imitación de tambores— ¡SCARLET! ¡La mejor amiga del mundo enterooo!

April no pudo evitar soltarse a carcajadas, al igual que para su curiosidad, lo hizo Caleb. ¿Estaba escuchando todo?

—No, Scar. En eso te equivocas hasta la médula. Un amigo de la Academia está herido y estamos esperando los resultados de su operación. Lo lastimaron en la misión y tenemos que aguardar.

—Oh ¿Herido? ¿Misión? ¿No iban a visitar solo a una viejita? Y ese amigo tuyo ¿es sexy?

—Scar… Quítate esa idea de la cabeza que es gay.— Se oyó un pequeño grito al otro lado de la línea— Esa era la misión inicial, pero cambiaron de idea y casi nos matan a balazos.

—¡Mierda, April! ¿¡A balazos!? Ten cuidado, que si te matan me quedó sin genio. Sin la mitad de mi sandía. Sin la mitad de mi chocolatito de menta.

—Sí, sí Scar. Lo sé. Ahora tengo que colgar, que hemos hablado como media hora… eres una lora ¿lo sabías? Mi cuenta me va a llegar a 100.000 dólares este mes.

—Bah, que delicada ¿eh? Pero está bien, hablamos luego. Disfruta con ese novio tuyo. Luego me cuentas detalles. Adiós, Te amo. Que no te piquen los mosquitos. Que sueñes con los angelitos. Osea yo. Espero que Johnny Deep aparezca en tu habitación en la noche y se cumplan todos tus deseos. Chao, chao. Un besote muñeca

—Yo también, Scar. Sueña conmigo, como siempre lo haces. Espero que Leonardo di Caprio versión Titanic, se aparezca en tu habitación y te hunda en el océano con él. Bye, bye. Te mando otro.

—¡Estúpida! Ya me estás mandando a matar.

—Te mando a matar con el amor de tu vida ¿Qué más quieres?

—Cierto… Bueno, adiós. —Y colgaron. April se quedó admirando su celular. Sin duda su amiga era la mejor de todo este mundo. ¿Cuántas personas podían hablar con esa facilidad, la una con la otra? No muchas.
Se volteó para ver a un Caleb con una cara muy, pero muy divertida.

—¿Oíste toda la conversación?—preguntó ella, mientras se sentaba a su lado.

—Sip. —Contestó él relajado.

—Y eso ¿Por qué es?

—Umm… yo…—Se pasó una mano por el cabello.—Por cierto. Los fines de semana no tienes clases. Además no sabía que cumplías años el domingo.

—Oh eso… Si. Gracias.

—¿Quieres salir conmigo el domingo?

—¿Cómo en una cita?

—Sí, eso mismo. A menos de que tengas más planes con… No lo sé… ¿Tú novio?

—¡No! No tengo novio. Me encantaría salir—dijo April demasiado rápido para su desgracia.  
¿Había sonado desesperada?

— ¡Perfecto! El domingo será. — dijo Caleb, con una sonrisa radiante, sin embargo maliciosa.

El plan perfecto, sin duda.

—Y… ¿A dónde iremos?— preguntó.

—Sorpresa—Le guiño un ojo coquetamente.

—Bueno… Solo espero que sea buena…

—Claro que sí, ¿Cuándo te he fallado?

—A ver…— Pero antes de que pudiera responder, se abrió la puerta que tanto habían esperado, saliendo de ella, la misma doctora de antes con cara exhausta y sudor que le salía de la frente.

Ambos se levantaron expectativos por la respuesta. Ella les hizo un gesto para que se sentaran y sólo escucharan.

—Hola chicos…

— ¿Cómo está? ¿Salió todo bien? ¿Qué paso?— pregunto April ansiosa. No tenía un buen presentimiento. Sentía que algo no venía bien…

—Él está bien. La operación ha sido un éxito… Pero hemos tenido unas complicaciones y pues hemos tardado más de lo pensado. La bala estaba tan metida en su brazo por lo que fue muy difícil sacarla, pero lo logramos.

— ¿Es todo? ¿No hay algo más que no haya dicho?—preguntó ella perspicaz.

—Bueno… —la vio vacilante—.Cuando sacamos la bala, el músculo estaba muy lastimado. Tuvimos que sanar, mas, hay un problema. En este momento su brazo no responde a su cuerpo. Puede que sea temporal o permanente, con el tiempo lo sabremos. No se preocupen, creo que estará bien. El cuerpo está recibiendo adecuadamente la sangre que le transferimos, por lo que pensamos que estará bien para mañana.

—¿Podemos entrar a visitarlo?—dijo Caleb, relajándose un poco. Estaba totalmente tenso por la noticia.

—Será mejor que lo hagan mañana. Está agotado. En este momento está durmiendo, será mejor que no se despierte.

—Está bien. Vendremos a verlo mañana por la mañana. —dijo ella, decepcionada. Esperaba poder verlo en ese momento, no después.

—Disculpen, pero me debo ir. Ha sido un día cansado ¿no? Hasta después—dijo la doctora mientras desaparecía por la puerta.
April y Caleb se quedaron unos minutos en silencio, procesando la información que les acababan de dar. Estaba bien… Eso era lo que importaba

—Vamos, guapa. Te llevó a tu apartamento.

—Sí, gracias— dijo ella mientras se levantaba del asiento. Estaba agotada, se iba a dormir en el suelo si no se iba rápido.

Él se levantó a su vez y la agarró de la cintura para llevarla consigo. Ella posó la cabeza en su hombro y se dejó llevar.

Pasaron la puerta para ir a la recepción y Caleb paró en seco.

¿Qué pasaba? ¿Por qué se había detenido?

No entendió hasta que posó sus ojos en dos muchachos casi idénticos. ¿Gemelos? Obviamente. Pero sin duda los gemelos más sexys que se pudo haber imaginado. Cabello mediano, colocho, pelirrojos, ojos felinos azules, y unos labios para morirse. Con un cuerpo totalmente tonificado, de pies a cabeza.

¿Acaso todos los alquimistas eran como súper modelos o qué?

—¿Caleb qué pasa?— le preguntó, curiosa.

—Ellos son mis otros dos mejores amigos, Jeremy y Joseph. Vamos y te los presento. — dijo él mientras la encaminaba hacia ellos.

Cuando estuvieron a la vista de los muchachos, los dos alzaron las cejas de forma provocativa, con una sonrisa pícara formándose por su rostro. La misma reacción de Raúl.

—Pero mira, mira quién apareció—dijo uno de ellos. Tenía acento inglés. Sonaba tan lindo…

—Y con novia. ¿No tendrás una amiga igual de sexy que tú, preciosa?—preguntó el otro. Los dos tenían acento. Se podría derretir ahí mismo

—Ya ya, serán imbéciles. April él es Jeremy— Le dio un pequeño golpe en el hombro al chico de la izquierda, quién se lo devolvió amistosamente—Y esté, es Joseph—dijo mientras lo golpeaba en la cabeza, solo que muy duro. Extremadamente duro. Él se lo devolvió sin inmutarse.

—Un gusto, hermosa—dijeron los dos al unísono.

—El gusto es mío. Caleb ya me había hablado de ustedes— dijo ella con una gran sonrisa en su rostro.

—Aw ¿Ya le habías hablado de nosotros, amorcito?—preguntó Joseph divertido.

—¿Ves? Te dije que siempre pensaba en nosotros. Es que es un amor completo— dijo Jeremy juguetonamente.

—¿Yo? Pero si siempre lo soy. No es mi culpa que ustedes sean un asco completo— dijo Caleb aguantando la risa.

—Vale, ya se paso. Pégale. — dijo Joseph fingiendo estar enojado.

—No, no podemos hacerlo enfrente de la novia. Sería una falta de respeto.

—No soy su novia…—replicó ella.  

¿Cuántas veces lo había dicho? ¿Cómo cuarenta mil veces? Para que Caleb viniera y dijera…

—Pronto lo será— Típico. Esto se había vuelto una tradición ¿no?

—Ya, te creemos —anunció, dándole una mirada que decía todo lo contrario— ¿Qué hacen aquí tan tarde? Ah, cierto. Nos dijeron hace poco. ¿Gabe no?

—Sí, acaba de salir de la operación… Mañana lo visitaremos. ¿Y ustedes que hacen a esta hora aquí?

—¿Recuerdas que tenemos clases en la noche, tonto?—le dijo Joseph mientras hacia una cara de duuh.

—Ah… cierto. Bueno April y yo ya nos vamos, es muy tarde. Adiós.—les dijo mientras estrechaba su mano con la de ellos.

—Claaaro… Que se diviertan en esta noche ¿eh? Me imagino la diversión— dijo Joseph mientras sonreía de forma atrevida. April se sonrojó al máximo y Caleb rió.

—Sí, sí. Vale, por lo menos yo no me tengo que conformar con mi gemelo ¿No? Degenerado. —Caleb llevó a April hacia la puerta.

—¡Eres un maldito!— le gritó Jeremy.

—¡Gracias! Pero eso no es noticia nueva— le respondió Caleb cerrando la puerta.
El Celica estaba aparcado en la cera, lleno de agujeros y con los vidrios rotos.

¿Cómo había llegado hasta allí? Y lo mejor de todo ¿Cómo había sobrevivido?

—¿Quién lo trajo hasta aquí?— pregunto ella sorprendida.

—Alonso, supongo—le dijo mientras la dirigía  al asiento del copiloto y le abría la puerta.

—Gracias— April sonrió radiante. Le encantaba que fuera tan caballero. En segundos él apareció a su lado.

—¿Lista?

—¿Contigo? Siempre…

—Me encanta—Él sonrío. Encendió el carro y puso las marchas. Como costumbre tomó su mano y empezó a manejar.

—Caleb…

—Dime

—¿Crees que Gabe se mejore? Quiero decir… ¿Que pueda mover su mano?

—Eso espero, creo que mejorara. No te preocupes, April. Estará bien— le prometió, dándole una mirada tranquilizadora.

—Eso quiero… Confío en ti…

—Es lo que te conviene.

Ella rió tímidamente y se acomodó en el asiento.

Los próximos minutos pasaron tranquilos, en un silencio cómodo entre ambos. No se sentían cohibidos ni nada, tan solo estaban agotados de tanta charla.

Llegaron a los ya familiares apartamentos, en donde él aparcó el coche y abrió la puerta para April. Ella salió de ésta y se fue junto con Caleb a la puerta principal.

La recepción estaba vacía. Camila obviamente ya se había marchado, y por lo que lograba ver no había remplazo. Subieron las escaleras, cansados los dos, y al llegar a la habitación, April buscó en su cartera para encontrar su llave.

—¿Quieres pasar?— preguntó ella animada, mas cansada.

—No, no. Es muy tarde April. Tal vez otro día— dijo él, guiñándole un ojo.

—Pero… Caleb ¿Te quieres quedar a dormir? Puedes dormir en el sillón si quieres. Es muy tarde, y mira que los Renewed andan sueltos. Imagínate si te hacen algo… Sería horrible. Mejor quédate ¿Si?— April puso su mejor cara de cachorrito arrepentido y él divertido, meneo la cabeza.

—April, no me pasará nada. Tranquila, yo iré a mi casa y en cuanto llegué te llamaré. ¿Te parece?

—No… ¡Tu carro está todo agujerado! No puedes irte así…

—No pasará nada, lo prometo… Y tendré que mandar a mi carro al mecánico

—Pero… ¡Ya sé! ¿Qué tal si hablamos por teléfono hasta que llegues a tu apartamento…? Así sabré que estas a salvo ¿Si?

—Vale. Dame tu número.— dijo Caleb, conmovido. Nadie nunca se había preocupado así por él. Ni su mamá o papá… Tal vez lo hicieron cuando era niño, pero sin duda no lo hacían desde hace mucho.

Se intercambiaron sus números telefónicos y ella suspiró.

—Bueno… Adiós. Te llamaré en—miró su reloj— 5 minutos. Eso te debe llevar bajar las escaleras.

—Me parece bien. Nos vemos mañana— y para sorpresa de ella, la abrazó. No fue un abrazo normal, fue muy cariñoso, casi desesperado. Ella puso sus brazos en su cuello y lo abrazo al igual que él lo hacía. Le dio un beso la cabeza y se separó de él.

Caleb, más radiante que el mismísimo Sol, se fue hacia las escaleras.

April por su parte entro en el apartamento, se dirigió a su cuarto y se puso un pijama de fresas y caramelos. Ya preparada se fue a fijar en la ventana para ver si él ya se estaba montando. No lograba ver bien, así que salió al balcón.

La fría brisa de la noche le llegó a su cuerpo, haciendo que todo su ser temblara. La luna brillaba como nunca antes lo había hecho, se veía deslumbrante y tan hermosa; una noche perfecta para una tragedia como la que había ocurrido. Observó hacia abajo y vio que Caleb entraba en el carro. Se apresuró a cerrar el balcón y entrar para llamarlo desde el celular.

Bip… Bip… Bip…

—Sí, buenas. Está hablando con el Hospital Seattle Rush. ¿Qué podemos hacer por usted?— dijo una voz masculina grave. Pero era sin duda, la de Caleb.

—Muy gracioso. Por lo menos sé que eres tú…

—No entiendo ¿Quién habla?

—Marilyn Monroe desde su tumba. Deja de hacerte el gracioso. ¿Va todo bien?

—Sí, Marilyn. Va todo bien— dijo aguantando una carcajada que no logro contener. Se rió por todo lo alto.

—Sin duda va bien. Sigues igual que siempre…

—Eso es bueno. Es excelente. — dijo él arrogantemente.

—Sí, sí. Lo que sea.

—April, gracias…

—¿Por qué?

—Por preocuparte por mí.

—Tú haces lo mismo. Es lo menos que puedo hacer.

—Sí, pero no es igual.

—Sí lo es. —April se dio un vistazo a sí misma— Por cierto, tengo que devolverte tu suéter…

—Puedes quedártela. No me importa.

—Pero es tuya y…

—No, no quédatela.

—Te la llevaré mañana. —le dijo, decidida.

—No la aceptare…

—Sí lo harás.

—No lo haré.

—Sí.

—No.

—Sí.

—No.

—No.

—¿Ves como dijiste que no?— dijo Cale, triunfante.

—¡Se suponía que…!

—¿Qué diría que sí? Es un truco muy viejo, April.

—Tonto.

—Gracias.

—Fue un gusto. —le dijo, molesta. Él se rió.

Los próximos minutos estuvieron en silencio, pero ambos al otro lado de la línea. Era un silencio agradable, donde solo podían oír sus respiraciones, pero los reconfortaba. Se sentían complementados y sabían que de alguna manera, el otro estaba allí.

—Ya llegué. ¿Ves? Sano y salvo.

—Me alegro mucho, Caleb. Que duermas bien. Que no te piquen los mosquitos. Que sueñes lindo. Que no te jale los pies el coco. Cuídate, un beso. Te…— Paró en seco antes de decir la palabra no pronunciable. Caleb rió.

—Lo mismo digo, April. Lo mismo digo…—y colgó. No sabía si se habría dado cuenta de su desliz y si ese “lo mismo digo” habría sido una indirecta, sin embargo, quitó esa idea de su cabeza. Era imposible…

Cansada de tanto acontecimiento, se fue a su cómoda cama. Feliz de estar enamorada porque ¿Para qué negarlo? Lo estaba. Ella estaba enamorada.


¿Les gusto? Espero que si! 
Besos y apapachos,

2 comentarios:

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  2. Nuuuuuuu, Gabe, pobrecitoooo D: Se quedaaa sin brazoooo :(
    Caleb y April son tan tiernoss♥♥♥ Scarlet es, secillamente, una loca JAJAJA, no paro de reirme con las cosas que dice JAJAJJAJA
    Un besoo!

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